Antecedentes: La industrialización y la urbanización pusieron en peligro la nutrición infantil durante el siglo XIX. La leche de vaca se producía en las ciudades o se transportaba a largas distancias en condiciones sospechosas. La leche estaba contaminada con bacterias o adulterada con agua, harina, tiza y otras sustancias. Cuando las destilerías proliferaban en las metrópolis, sus desechos se alimentaban a las vacas, que luego producían leche de desecho delgada y contaminada.

Resumen: Tras una campaña de prensa en los EE.UU., la venta de leche descremada fue prohibida por ley en 1861. Los recuentos de bacterias se hicieron disponibles en 1881 y ayudaron a mejorar la calidad de la leche. Los debates sobre la pasteurización siguieron siendo controvertidos; la legislación variaba de un país a otro. La eliminación de las aguas residuales de millones de habitantes y del estiércol de miles de vacas era peligrosa para el medio ambiente. No fue hasta 1860 y después de varias pandemias de cólera asiático que se construyeron sistemas de alcantarillado efectivos en las metrópolis. Los depósitos de leche fueron establecidos en los EE.UU. por Koplik para la leche esterilizada y por Coit para la leche certificada. En Francia, Budin y Dufour crearon servicios de consulta llamados goutte de lait, que distribuían leche esterilizada y educaban a las madres en el cuidado de bebés.

Mensaje: Múltiples esfuerzos para mejorar la calidad de la leche culminaron en los Congresos Internacionales de gouttes de lait para el Estudio y la Prevención de la Mortalidad Infantil.

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