Aunque generalmente se piensa que está compuesta principalmente de agua, la estructura de las lágrimas y su relación con la superficie ocular subyacente es extremadamente compleja.La superficie del ojo está brillantemente adaptada para ayudar a estabilizar las lágrimas y mantenerlas en su lugar. Imagine que el agua salpica una ventana y lo rápido que gotearía hacia abajo arrastrado por la gravedad. Las lágrimas permanecen en su lugar incluso sobre la superficie convexa de la córnea debido a estas adaptaciones especiales.
Las lágrimas cumplen varias funciones clave. El más importante de ellos es la visión. Las lágrimas recubren y alisan eficazmente la superficie de la córnea, el tejido transparente que enfoca la luz hacia las estructuras internas del ojo. Una capa de desgarro cohesiva asegura una visión nítida y estable independientemente de las fluctuaciones ambientales. El ojo funciona normalmente sin importar cuán alta o baja sea la humedad o cuán fría o caliente sea la temperatura. Dicha flexibilidad no solo es esencial para el funcionamiento normal, sino también crítica para la supervivencia cuando una visión nítida y estable puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Las lágrimas son intrínsecamente protectoras y evitan que la superficie ocular se seque. Tradicionalmente, se ha descrito que las lágrimas tienen tres capas discretas; sin embargo, la mayoría de los expertos reconocen ahora cuán simplista era esa visión. Las mucinas, una combinación de proteínas y carbohidratos junto con el componente acuoso de las lágrimas, proporcionan una estructura viscoelástica dinámica que se transforma con cada parpadeo para proteger la estructura subyacente. Estas mucinas también ayudan a unir las lágrimas a la córnea subyacente.
La estructura más externa de las lágrimas está formada por lípidos, aceites que se inyectan en las lágrimas con cada parpadeo. Estos lípidos son complejos y son producidos por múltiples glándulas de meibomio, que funcionan radialmente en los párpados superior e inferior. Las glándulas se comprimen con cada parpadeo y expresan cantidades mínimas de aceites. Estos aceites cumplen una variedad de funciones, entre las que se incluyen el aumento de la lubricación y la evaporación progresiva. También proporcionan la estructura para la película lagrimal y la estabilizan, al igual que un techo proporciona la estructura para una casa.
Las lágrimas sanas normales son una sinfonía de sustancia, forma y movimiento. Comprenda que la vista es tan importante para nuestra supervivencia que el control de la función lagrimal se delega en el cerebro. Las lágrimas no deben darse por sentado, ya que su ausencia o anormalidad pueden tener consecuencias nefastas.

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